El Pacto Verde Europeo

Estamos acostumbrados a escuchar y recibir noticias en nuestro día a día sobre la importancia de cuidar el medio ambiente. Como ciudadanos se nos insta a colaborar para combatir problemas como el cambio climático utilizando más el transporte público, o evitar una producción excesiva de residuos mediante el reciclado de nuestros desperdicios. Pero a nivel del hogar, aportar nuestro granito de arena contra el impacto medioambiental que generamos como sociedad no es suficiente. Para frenar estos fenómenos que amenazan nuestro planeta, es necesaria una actuación global a mayor escala, impulsada y respaldada por los gobiernos.

Conscientes de esto, la Comisión Europea ha decidido enfrentar los problemas que suponen el cambio climático, la degradación del medio ambiente y la pérdida de biodiversidad mediante el Pacto Verde Europeo. Este proyecto establece la manera de convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro en el año 2050. Con el pacto se proponen una serie de pautas y estrategias de crecimiento sostenible e integrado con el fin de impulsar la economía, mejorar la salud y calidad de vida de las personas, cuidando a la vez de la naturaleza.

De la Granja a la Mesa

Dentro del proyecto el Pacto Verde Europeo, uno de los pilares fundamentales para conseguir todos los objetivos es la estrategia “De la Granja a la Mesa”, que involucra a todo el sistema alimentario. Esta estrategia recoge y trata los desafíos de un sistema alimentario sostenible, que aporte beneficios ambientales, sanitarios (mejorar la salud de las personas a través de la alimentación sana), beneficios sociales y económicos.

La estrategia nace de la necesidad de actuar. La situación de pandemia mundial causada por el COVID-19 ha sacado a relucir las debilidades del sistema alimentario actual de la Unión Europea. Es importante tener un sistema sólido y resiliente, que funcione en todas las circunstancias y pueda garantizar a los ciudadanos el tener acceso a un suministro suficiente de alimentos, siempre a precios asequibles. También nos ha hecho muy conscientes de lo relacionada que está nuestra salud con los ecosistemas, las cadenas de suministro, las pautas de consumo y los límites del planeta.

Estos factores han puesto en evidencia que se debe producir un cambio importante para mantener la salud, tanto la nuestra como la del planeta. Y es que, los problemas que afectan a la Tierra, como sequías, inundaciones, incendios forestales y las nuevas plagas suponen una constante amenaza para nuestro sistema alimentario, resaltando constantemente la necesidad de reforzarlo.

Es por ello que «de la granja a la mesa» busca minimizar el impacto medioambiental de la industria alimentaria, propone un nuevo enfoque para los ciudadanos y su relación con los alimentos, además de suponer una gran oportunidad económica para los operadores de la industria alimentaria. Los objetivos principales de la Unión Europea son reducir la huella medioambiental y climática de su sistema alimentario y reforzar su resiliencia, garantizar la seguridad alimentaria frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, liderar una transición global hacia la sostenibilidad competitiva «de la granja a la mesa» aprovechando las nuevas oportunidades. Para lograrlo, la Comisión propone:

Cambios a  nivel social

El objetivo es sensibilizar a los consumidores europeos sobre el valor de la sostenibilidad de los alimentos, para que sean conscientes de la importancia de escoger productos que empleen buenas prácticas, sean  frescos, menos transformados y de fuentes sostenibles. Supone una oportunidad para mejorar los modos de vida, la salud y el medio ambiente. Se quiere destacar y promover la importancia de crear un entorno alimentario favorable que facilite la elección de dietas saludables y sostenibles, beneficiando la salud y la calidad de vida de los consumidores, además de reducir los costes relacionados con la salud para la sociedad. Los consumidores cada vez prestan más atención a cuestiones medioambientales, sanitarias, sociales y éticas.

Todos estos cambios deben ser percibidos por los agentes del sector alimentario como una responsabilidad y una oportunidad, un reto al que adaptarse para satisfacer a un consumidor cada vez más exigente.

Garantizar una producción alimentaria sostenible

Todos los agentes de la cadena alimentaria deberán adaptarse y desempeñar su función para alcanzar la sostenibilidad en los procesos de producción. Todas las soluciones que se proponen para lograrlo requieren inversión, tanto financiera como en recursos humanos, pero se verán compensadas con el incremento del rendimiento producido por la reducción de costes y creación de valor añadido.

Los principales focos de actuación son:reducir la dependencia de plaguicidas y antibióticos, reducir el exceso de fertilización, aumentar la agricultura ecológica, mejorar el bienestar de los animales y revertir la pérdida de biodiversidad.

Para incentivar buenas prácticas en materia medioambiental, la Comisión también tomará medidas para:

  • Fomentar el consumo de pescado y otros alimentos marinos de acuicultura, ya que generan una menor huella de carbono que la producción animal en tierra.
  • Apoyar a los productores primarios, ayudando a agricultores y pescadores a reforzar su posición en la cadena de suministro y a captar una parte equitativa del valor añadido de la producción sostenible alentando las posibilidades de cooperación en el seno de las organizaciones comunes de mercados para los productos agrarios y los productos de la pesca y la acuicultura
  • Mejorar las normas agrícolas que refuercen la posición de los agricultores, sus cooperativas y las organizaciones de productores en la cadena de suministro alimentario.

Garantizar la seguridad alimentaria

Esta es una característica esencial de un buen sistema alimentario, que proporcione un suministro suficiente y variado de alimentos inocuos, nutritivos, asequibles y sostenibles a las personas en todo momento, especialmente en tiempos de crisis.

Debemos tener en cuenta que además de reforzar la sostenibilidad de la cadena de suministro (con acciones ya mencionadas anteriormente) es importante tomar medidas para los acontecimientos externos que le pueden afectar. Con esto nos referimos a periodos de crisis, bien sean políticas, económicas, medioambientales o sanitarias, además de la amenaza recurrente que supone el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Para salvar estas amenazas y prevenir las posibles crisis, La Comisión intensificará un plan de contingencia y respuesta común de los Estados miembros. Como la cadena de suministro comprende un abanico muy amplio de sectores, se renovarán las reservas de crisis de cada uno de ellos, para que cada mercado pueda utilizar su máximo potencial en caso de crisis.

Con estas medidas, se espera poder garantizar a los ciudadanos el acceso a alimentos seguros, sea cual sea la circunstancia política, social, sanitaria, medioambiental o económica de cada sector de la cadena de suministro.

Estimular prácticas sostenibles de transformación de alimentos, comercio mayorista y minorista, hostelería y servicios alimentarios

Pese a que siempre hemos escuchado que el cliente es el que manda, lo cierto es que son los transformadoras de alimentos, los operadores de servicios alimentarios y los minoristas quienes configuran el mercado e influyen en el consumidor final. En función de los tipos de alimentos que producen y su composición nutricional, los proveedores y métodos de producción que eligen y sus prácticas de envasado, transporte, publicidad y comercialización, los agentes del sector condicionan las opciones de compra del consumidor. Debido a esta gran influencia, cabe destacar la importancia de continuar reforzando la sostenibilidad de nuestros sistemas alimentarios, que ayudan a consolidar la reputación de las empresas y los productos, crear valor para los accionistas, mejorar las condiciones de trabajo, atraer a trabajadores e inversores, y ofrecer ventajas competitivas, mayor productividad y menores costes a las empresas.

Para lograr este objetivo, resulta fundamental incentivar:

  • Métodos de producción sostenibles y socialmente responsables.
  • Modelos de negocio circulares en la transformación de alimentos y comercio minorista.
  • Adoptar y revisar medidas concretas en materia de salud y sostenibilidad, concretamente:
    • Reformulación de los productos alimentarios de conformidad con las orientaciones para dietas saludables y sostenibles
    • Reducción de la huella ambiental y del consumo de energía incrementando la eficiencia energética
    • Adaptación de las estrategias de comercialización y publicidad teniendo en cuenta las necesidades de los más vulnerables
    • Garantía de que las campañas sobre los precios de los alimentos no socaven la percepción que tienen los ciudadanos del valor de los alimentos
    • Reducción de los envases en consonancia con el nuevo Plan de acción para una economía circular.
  • Elaboración de un código de conducta para la UE, donde se reflejen las buenas prácticas empresariales y de comercialización responsable, acompañado de un marco de seguimiento.
  • Utilización de materiales sostenibles para el envasado de productos, así como la revisión de la legislación sobre materiales en contacto con alimentos.
  • Controlar la pérdida y desperdicio de alimentos. Se logrará mediante la revisión de las normas de comercialización, para facilitar la aceptación y el suministro de productos de la agricultura, de la pesca y de la acuicultura sostenibles, y para reforzar la función de los criterios de sostenibilidad.

Promover el consumo sostenible de alimentos y facilitar la transición a dietas saludables y sostenibles

El ritmo y pautas de consumo de alimentos que tenemos hoy en día es insostenible, tanto desde el punto de vista del bienestar y salud, como desde la perspectiva del cuidado del medio ambiente. La ingesta de carnes rojas, el consumo de energía, azúcares, sal o grasas, supera en la UE los parámetros medios recomendados, por lo que es necesario actuar.

La apuesta de la Unión para mejorar y facilitar el acceso a dietas más saludables consta de tres pilares esenciales:

  • Divulgar información clara que permita a los consumidores elegir dietas saludables, sostenibles y beneficiosas para la salud y calidad de vida. El objetivo es motivar a los consumidores a elegir alimentos más saludables, ofreciéndoles una mayor información sobre los beneficios que conlleva incluirlos en la dieta habitual. Una vez más resulta imprescindible un etiquetado detallado y armonizado en el que se puedan consultar indicaciones de origen y procedencia, declaraciones ecológicas, aspectos nutricionales e incluso distintivos de calidad.
  • Incentivar fiscalmente los sistemas alimentarios sostenibles, y así animar a los consumidores a elegir dietas sostenibles y saludables. Modificar los tipos impositivos de la UE para garantizar que el precio de los diferentes alimentos refleje sus costes reales en términos de uso de recursos naturales finitos, contaminación, emisiones de gases de efecto invernadero y otras externalidades medioambientales.
  • Dar ejemplo implementando dietas saludables y sostenibles a nivel institucional. Actuar de esta manera en los servicios de restauración públicos contribuye a reforzar el mensaje educativo sobre la importancia de una nutrición saludable, sostenible y ecológica que propone la estrategia.

Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos

Seguramente sea el punto a reforzar por la estrategia con el que más concienciados estamos a nivel sociedad. En la introducción, hablábamos que evitarlo a nivel hogar es una de las acciones más conocidas y habituales que podemos practicar en el día a día para aportar nuestro granito de arena a la hora cuidar el medio ambiente.

Lo cierto es que, controlarlo a nivel industrial es clave para lograr la sostenibilidad del proyecto. La UE tiene el objetivo de implementar un plan de acción y prevención, con el fin de:

  • Evitar la mala comprensión y el mal uso de la indicación de fechas.
  • Revisar y adaptar las normativas teniendo en cuenta los estudios de consumo.
  • Reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita en el comercio minorista y por los consumidores de aquí a 2030

Luchar contra el fraude alimentario a lo largo de toda la cadena de suministro alimentario

El fraude pone en peligro todos los objetivos por los que lucha la estrategia, por lo que  la Comisión intensificará la lucha contra el fraude alimentario a fin de lograr unas condiciones de competencia equitativas para los operadores y reforzar las facultades de las autoridades de control y vigilancia. Trabajará con los Estados miembros, Europol y otros organismos para utilizar datos de la UE sobre trazabilidad y alertas a fin de mejorar la coordinación en materia de fraude alimentario. También propondrá medidas disuasorias más estrictas y mejores controles de las importaciones, y estudiará la posibilidad de reforzar las capacidades de coordinación e investigación de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF).

Fuente:

https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?qid=1590404602495&uri=CELEX%3A52020DC0381

 

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